domingo, 20 de marzo de 2011

LA LAVADORA




Señoras y señoros, llegados a este punto me veo en la obligación de hablar de una de las acciones rodeadas de mayor misterio dentro de un piso de estudiantes…Poner la lavadora.
Poner la lavadora es como tirarse de cabeza en la piscina…Aunque lo hayas hecho ya 3.555.346 veces, en cuanto pase un mes tendrás dudas de cómo se hacía y miedo a hacer el ridículo.
Sin embargo vamos al meollo del asunto. Uno se da cuenta de que es hora de darle uso al electrodoméstico en el preciso instante en el que los calzoncillos ya no dan más de sí y no pueden tener más usos. Y es que ya puedes tener los vaqueros acartonados puestos de pie en el rincón de la habitación, los calcetines correteando por el cuarto y las camisetas bailando el limbo con un olor a ñú enfermo que como tengas un gayumbo “limpio”(entiéndase por limpio también semili…Nada mejor lo dejo) olvídate de lavadora. Ya sé, ya sé, estaréis pensando que guarros…Guarros nosotros, guarros los perros que se pasan todo el día oliendo culos, saboreando sus órganos sexuales, de vez en cuando comiendo alguna pequeña “delicattessen” en forma de caca y luego nos sentimos las personas más orgullosas cuando nos chupan la cara...Un momento entonces guarros nosotros también…Bueno, guarros todos pero ¡JAAAAA! no por lo de los calzoncillos, psssss.
En fin ya estamos en esos días del mes en el que encontrar un calzón que no esté malherido es casi casi una utopía. Comienza el juego de coger la ropa y trasladarla masivamente a la lavadora. Esta parte a me gusta especialmente porque hace que nos sintamos como una especie de Noé contemporáneo y no solo porque tengamos que ir cogiendo los calcetines de dos en dos UOOOH UOOOH(Lo siento es que hay determinados anuncios que han dejado un poso de tontería bastante importante en mi cabeza) sino porque siempre cuando el trasto termina de lavar y llega la hora de tender nos damos cuenta de que “NOEMOS” visto la pareja del calcetín gris, “NOEMOS” visto la de la calceta blanca, “NOEMOS” visto ese calzoncillo que ahora yace muerto en el rincón más inhóspito de la habitación… Y es que hay veces en las que haría falta un dispositivo localizador de ropa llamado “MADRE” para cerciorarte de que estás metiendo todo lo que está sucio en la lavadora y no se te escapa nada. Una madre es capaz de hacer trucos que ya los quisiera para si David Copperfield:
Mamá (en la lejanía): -Hijo tráeme la pareja del calcetín marrón-
Hijo (en la habitación):- ¿Dónde está?-
Mamá:- Tu sabrás-
Hijo:- No lo sé-
Mamá:- Mira en el suelo anda…Al lado de la zapatilla que está justo debajo del libro que lleva tirado desde la semana pasada…-
¡EUREKA! Ahí que aparece y ehh no es solo maga también adivina:
Mamá(en la lejanía...No sé porque estos temas no se tratan en una conversación cara a cara sino a voces con ella en cualquier otro punto de la casa distinto al tuyo)- Por cierto te he cogido el pantalón vaquero-
Hijo: - ¿Qué? Pero si solo llevaban 3 meses sin lavar y mañana me los tengo que poner-
Mamá:- Estaban sucios y he visto que los tienes rotos de abajo (como si eso fuera razón para lavar…Es como decir tengo hambre y por eso he ido a regar las plantas) para mañana están secos.
Eh…Y ya pueden caer chuzos de punta que esos pantalones están secos al día siguiente.
Y aparte de todo lo dicho te hacen sentir como un auténtico inútil dependiente de ellas cuando te dicen cosas como…
“Hijo no metas todo de golpe que la ropa destiñe…No me hagas caso y ya verás ya”.
“Anda, anda, anda tráete eso para acá que yo lo lave que tú con tus luces seguro que lo destrozas”.
Estas dos últimas frases se repiten en mi cabeza cada vez que tengo que dirigirme a la empresa de lavar la ropa... Y digo en mi cabeza porque en la de Jokin y Álvaro no pasan estas cosas…He llegado a la conclusión de que o bien no tienen madre y nacieron de la nada o yo todavía soy un inú… Unna persona muy muy especial.

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